Por MuleHide.
Si has pasado tu carrera trabajando sobre techos inclinados, subir a un sistema de baja pendiente puede sentirse como entrar a una profesión completamente distinta. Los materiales cambian. Los métodos de instalación son diferentes. Incluso el vocabulario se transforma. Un techo "plano" no es realmente plano, la impermeabilización se convierte en la prioridad principal y la línea que separa los proyectos comerciales de los residenciales puede volverse confusa rápidamente. En esta primera entrega de una serie de cinco partes de MuleHide, analizamos los conceptos básicos, porque entender qué es y qué no es un sistema de roofing de baja pendiente es el primer paso para hacerlo correctamente.
Entonces, ¿qué es un techo de baja pendiente y en qué se diferencia de un techo inclinado?
Baja pendiente, no sin pendiente
Un techo de baja pendiente tiene una inclinación de 2/12 o menor. Esto significa que por cada 12 pulgadas de recorrido horizontal, el techo se eleva 2 pulgadas o menos.
Con frecuencia, los techos de baja pendiente son llamados "techos planos", pero en realidad ningún techo es completamente plano. El agua es una de las fuerzas más destructivas de la naturaleza (después de todo, fue responsable de formar el Gran Cañón) y debe ser evacuada del techo lo más rápido posible. Por ello, todos los techos necesitan algún grado de inclinación que permita un drenaje adecuado. En los techos de baja pendiente, esta inclinación puede provenir de la propia estructura del edificio, del aislamiento cónico (tapered insulation) o de una combinación de ambos.
Impermeables vs. sistemas que desalojan el agua
Los techos de baja pendiente están diseñados para ser impermeables, aunque también incorporan sistemas de drenaje. Por otro lado, los techos inclinados desalojan el agua más rápidamente gracias a su mayor pendiente. En un sistema de baja pendiente, la membrana del techo, junto con los selladores utilizados en remates y uniones, evita que el agua penetre en el sistema de roofing. Los techos inclinados dependen principalmente de la gravedad generada por su inclinación para conducir el agua fuera de la superficie del techo.
Muchas personas utilizan los términos "techo de baja pendiente" y "techo comercial" como si significaran lo mismo, pero no son sinónimos. "Baja pendiente" se refiere a la inclinación del techo, mientras que "comercial" describe el tipo de edificio que cubre. Muchos edificios comerciales como iglesias, hoteles, escuelas, centros médicos, restaurantes y establecimientos comerciales cuentan con techos inclinados. De igual manera, los techos de baja pendiente también pueden encontrarse en muchas viviendas residenciales, especialmente en regiones áridas del suroeste de Estados Unidos, donde el drenaje representa una preocupación menor.
Materiales utilizados
Los techos de baja pendiente generalmente utilizan membranas monocapa (single-ply), láminas prefabricadas o sistemas compuestos por capas de asfalto. Por su parte, los techos inclinados suelen construirse con tejas asfálticas, tejas de concreto o barro, o paneles metálicos.
Los sistemas de techo multicapa (Built-Up Roofing o BUR) son el tipo más antiguo de techo de baja pendiente que aún se utiliza en la actualidad. Los primeros sistemas BUR se construían aplicando múltiples capas de fieltro impregnado con alquitrán y posteriormente una capa superior de grava mezclada con alquitrán caliente. Durante la década de 1870, el asfalto sustituyó al alquitrán como material principal.
Los sistemas de betún modificado (Modified Bitumen o Mod Bit) surgieron en la década de 1970. Aunque siguen siendo sistemas basados en asfalto, incorporan modificadores elastoméricos en las láminas, lo que mejora su flexibilidad y ofrece una versión más moderna de los sistemas BUR, además de facilitar y acelerar su instalación.
Los sistemas de roofing monocapa comenzaron a utilizarse en Estados Unidos durante la década de 1960. Los primeros fueron los sistemas EPDM y PVC, cuya popularidad creció debido a la escasez y el aumento de costo del asfalto de alta calidad para roofing. Posteriormente llegó el TPO a principios de la década de 1990 y actualmente es el material de baja pendiente más utilizado en el mercado.
Los sistemas de roofing aplicados en forma líquida — también conocidos como recubrimientos para techos o roof coatings — se utilizan desde la década de 1950 para restaurar techos envejecidos y devolverlos a una condición cercana a la original.
Las mejoras continuas en su desempeño y facilidad de aplicación han convertido a los recubrimientos en el segmento de mayor crecimiento dentro de la industria del roofing de baja pendiente. Más adelante en esta serie analizaremos cada uno de estos sistemas de cubierta, explicando su composición y las características que los diferencian. Sin embargo, es importante recordar que estas cubiertas representan únicamente la capa final de un sistema compuesto por múltiples elementos.
En la próxima entrega, desglosaremos un sistema de roofing de baja pendiente capa por capa y explicaremos el papel fundamental que desempeña cada componente en el rendimiento general del techo.
También profundizaremos en las dos primeras capas del sistema: la plataforma estructural (roof deck) y el aislamiento junto con los cover boards.
Fuente original del artículo y fotografía: MuleHide
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